"Sing Me Spanish Techno", de The New Pornographers
Álbum: "Twin Cinema" (2005)
En el menú de hoy: rímel, lentejuelas...y pop del bueno-buenísimo.
De la fría Canadá llegan estos muchachotes de eléctrico pop y robusta composición, siendo este contraste uno de sus rasgos distintivos. Porque a unas letras bien escritas y con un interesante empleo de metáforas y dobles sentidos se les ponen unos ropajes bien cuidados y melódicamente impecables, resultando unas canciones que no flojean por ningún flanco. Trallazos pop que te agarran, te menean (porque esa es otra de sus señas de identidad, los giros y cambios de melodía dentro del mismo tema) y se te cuelan para quedarse instalados e ir liberando toxinas durante semanas. Que se te pegan y te llevas días tarareándolos, vamos.
Algo tendrán los aires canadienses, porque otros grupos del país presentan estas mismas características (altura lírica, pegada melódica, bandas de formación numerosa...), véase Arcade Fire, Destroyer, Broken Social Scene...
El video es curioso (el alma del grupo, AC Newman, es el borracho que se desmaya al principio), pero como casi siempre lo mejor es verles en directo. No desmerecen para nada el sonido de los discos, e incluso es más emocionante.
Para no entretenernos demasiado en explicaciones ya sabidas, digamos que este blog tiene un cierto carácter guadianesco en sus actualizaciones; va, viene...y de vez en cuando se lleva un par de años sin nuevos posts. Se intentará que no sea así, pero no puedo asegurar nada ;)
Para recuperar la actividad e ir haciendo músculo, hoy vuelve por aquí un viejo conocido y vecino. Michel Cloup, figura del pop francés más esquinado y bilioso, alma de los muy añorados Diabologum (con reunión reciente de sus miembros para un par de conciertos) y de mis adorados Experience, se presenta ahora en formato de power duo, toda una novedad después de someternos a descargas tormentosas como las de sus dos anteriores bandas. Y aunque rebaja un par de puntos el volumen y la carga política de sus textos, tampoco es que se haya quedado en un nivel puramente acústico, la cabra tira al monte y nos lanza destellos de furia instrumental que enmarcan adecuadamente su propuesta más intima.
Tras el existencialismo desabrido y desencantado de una cierta Generación X a la europea que supuso Diabologum y la iracunda inflamación política, ética y ruidosamente musical de Experience, ahora da un pasito atrás y aplica este inconformismo y radicalidad a un universo puramente personal. Algo de lo anterior se filtra aquí (porque es difícil que el entorno no te afecte), pero en esta ocasión todo aparece y se cuenta a un nivel más intimo, más personal.
Y hasta para ésto se sirve de un dominio de la estructura, de la intensidad y de la voz que conforman temamos como este "Cette colère". Bienvenido de nuevo.
Particularmente no me apasionan Sigur Ros, demasiadas veces me parecen un artefacto tan sensible y derivativo que echo de menos algo de humor en su propuesta. Hablamos de un grupo islandés que, como casi todo lo que sale de esa isla desde hace unos años (Björk, Múm, ...), ha aprovechado con buen tino los vientos favorables que acompañan a artistas que se manejan en los márgenes del pop convencional, y particularmente a ese boom de lo nórdico que vivimos últimamente.
Hacen un pop vaporoso de voces angelicales y desarrollos largos, pura sensibilidad. En el primer Summercase no se cabía en la carpa donde tocaban y el público levitaba a varios palmos del suelo cada vez que el guitarrista cogía un arco de violonchelo para tocar la guitarra (truquito, ejem, ya utilizado por Led Zeppelin, entre otros), pero a mí no me espantaron la impresión de que tanta sensibilidad esconde una pedantería bastante acentuada.
Peeeero... esta canción me encanta. Vale, la estructura es bastante simplona, un crescendo que sube durante 4 minutos para explotar en distorsión durante los dos últimos; lo que pasa es que a mí, si lo haces tan bien como aquí, empiezas un tema despacito y le vas añadiendo tensión y lo revientas al final, y es que me tienes ganado para tu causa. Facilón, que es uno...
"Bird On A Wire" (3'25"), de Leonard Cohen Album: "Songs From A Room" (1969)
"Pájaro en el cable" (4'15"), de Kiko Veneno Album: "Dice la gente" (2010)
Otro magnífico ejemplo de cómo llevarse una canción de uno de tus maestros, una de tus influencias reconocibles, a un terreno propio conservando la esencia, la columna vertebral original, y dándole la vuelta hasta hacerla tuya. Y de eso el carapájaro sabe un tanto...
El gran Kiko Veneno repite la jugada de aquel maravilloso "Memphis Blues Again", y en esta ocasión visita al insigne Leonard Cohen, le abre la cartera y le roba el esplendoroso y doliente "Bird On A Wire", una oda-defensa de la libertad personal hasta el final extraido de su segundo disco. Traduce la letra LITERALMENTE (asombroso, no se deja ni una coma), pero donde en el original había un folk de alcoba narcótico, él saca el ventilador y le calza una rumbita suave que le viene como anillo al dedo, es increíble cómo cambia la canción (y cómo se te mete en la cabeza). Y lo mejor de todo, cómo dónde en la de Cohen el retrato final era el de un feroz individualismo que arrasa y arrasará con lo que se le ponga por delante, en la de Kiko arroja la fotografía de un pícaro andaluz, quizá en el fondo tan egoista como el otro, pero sin duda mucho más simpático. Cambiar el tono sólo cambiando la música, eso es maestría.
Chuck Klosterman, en "Pégate un tiro para sobrevivir":
"Supongo que así fue Como Se Conquistó el Oeste. Que es (y no por casualidad) lo que estoy escuchando ahora mismo: tengo puesto el disco How The West Was Won, de Led Zeppelin, una reciente colección de temas de Led Zep grabados en directo en 1972. He estado reservando este cedé hasta llegar a la Montana rural, porque me da la impresión de que es el único estado en el que parece completamente necesaria una versión de veintitrés minutos de "Whole Lotta Love" . Siempre que me veo implicado en una conversación sobre las mejores bandas de rock de todos los tiempos, coloco a los Zeppelin en tercer lugar detrás de los Beatles y los Rolling Stones. Es un sentir absolutamente mayoritario. Si se hiciese una encuesta entre los habitantes de Estados Unidos a los que les gusta gusta la música rock, estas tres bandas serían elegidas por consenso (y, además, en ese orden). Pero Zeppelin es con mucho la banda de rock más popular de todos los tiempos, y son populares en un sentido en que ni los Beatles ni los Stones pueden competir. Se debe a que toda persona nacida despues del año 1958 ha tenido en algún momento de su vida la convicción de que Led Zeppelin ha sido la única banda buena de verdad que ha existido jamás. Y no hay otro grupo de rock que genere esa misma experiencia.
Hace unos años, participé en un programa de radio en directo en Akron. Estaba con el bibliotecario de la biblioteca pública de Akron, discutíamos sobre John Cheever o el grupo Guided By Voices, o tal vez sobre los dos. Los programas de radio en directo en Akron son una locura. Cuando salíamos del estudio, el bibliotecario se fijó en el productor del programa, que tenía diecinueve años; tenía el pelo rubio largo por detrás, cubriéndole la nuca, sus ojos no tenían expresión y parecían no tener sangre siquiera, llevaba unos vaqueros rotos y una camiseta negra de los Swan Song, la banda de homenaje a los Led Zeppelin con los símbolos rúnicos del album Zoso. El bibliotecario se volvió hacia mí y me dijo: -¿Sabes una cosa? Fui al instituto con ese tío. El librero tenía cuarenta y dos años. Pero tenía razón. Fue al instituto con ese tío. Y yo. Todo el mundo en Estados Unidos fue al instituto con ese tío, Justo en este momento, hay chavales en cuarto curso que ni siquiera sospechan que se convertirán en "ese tío" en cuanto terminen de leer El Hobbit en octavo. Hay gente que está haciendo el amor sin preservativo en este mismo instante, y el feto resultante de esa unión se convertirá en "ese tío" dentro de dos décadas. Led Zeppelin es la entidad musical más legítimamente atemporal del pasado medio siglo. Es el único grupo en la historia del rock and roll ante el cual todo hombre al que le gusta el rock parece experimentar exactamente lo mismo.
Es posible que te estés preguntando cómo es eso posible. No estoy seguro de la respuesta. He pensado mucho en este asunto (sin duda mucho más de lo que lo habrán hecho la mayoría de la gente), pero nunca he llegado a tenerlo del todo claro; aunque cada vez me parece más incuestionable. Durante un tiempo, creí que se debía a la obvia misoginia de Robert Plant unida a la obsesión por el ocultismo de Jimmy Page, dado que esa combinación permite a los muchachos adolescentes reconciliar la alienación que produce la cambiante sexualidad adolescente con su propia e insalvable tontería. Sin embargo, dicha teoría probablemente también sea una estupidez. Es más sencillo afirmar que, sencillamente, Zeppelin es superior al resto de las bandas de rock, a pesar de que eso no sea del todo cierto. AC/DC es superior a Led Zeppelin, pero AC/DC tiene algo ridículo. Sea cual sea la cualidad que hace que Led Zep sea un arquetipo eterno debe de ser "intangible", pero incluso esta argumentación suena débil. Estoy en el estado de los grandes cielos, escuchando "Heartbreaker" a todo volumen, y la perfección de Led Zeppelin me resulta absolutamente palpable. No hay nada intangible en la invisible nitroglicerina que irradian los bafles del Tauntan. Todo es real. Y lo que abarca ese "todo" es que los Led Zeppelin suenan a lo que son, pero también suenan a lo que no son. Suenan como una banda inglesa de blues. Suenan como un braquiosaurio de sangre caliente. Suenan a Aníbal atravesando los Alpes. Suenan sexy, sexistas y asexuados. Suenan oscuros y también colocados; suenan inteligentes y también tontos; parecen mayores que tú, aunque sólo un poco. Los Led Zeppelin suenan a como actúa un tío enrollado. O, más específicamente, los Led Zeppelin suenan a cierta clase de tío enrollado: la clase de tío enrollado que todo hombre intuye vagamente que podría ser... si unas cuantas cosas de este mundo fuesen un poco diferentes. Y dicha experiencia es propia de Led Zeppelin, pues su manifestación es totalmente sonora: existe un momento en la vida en el que, cuando escuchas "The Ocean" y "Out On The Tiles" y "Kashmir", sientes que esas canciones te convierten de un modo activo en la persona que quieres ser. Importa poco que hayas escuchado cien veces esas canciones en el pasado y no hayas sentido nada, y también importa poco que no escuches rock and roll normalmente y sólo hayas oído de pasada alguno de esos temas al pasar junto a la habitación de otra persona. Aun así, todos coincidimos en el mismo vértice: por alguna razón inexplicable, en un momento dado del proceso de maduración masculina, la música de Led Zeppelin suena como la perfecta actualización de ese tío enrollado perfecto que habita en tu interior. Escucharás la introducción del tema "When The Levee Breaks" y te sentirás como si tu cerebro estuviera dentro de la batería. Escucharás el aullido que da comienzo a "Immigrant Song" y te imaginarás en la proa de un barco vikingo gritando ¡Valhalla! Y cuando esas cosas ocurren, no piensas en Physical Graffitti o Houses Of The Holy en términos abstractos o metafísicos. Te limitas a pensar: "Vaya. Acabo de darme cuenta de algo: esta mierda es perfecta. De hecho, este disco es infinitamente superior a cualquier otra forma musical en todo el planeta, así que esto es lo que voy a escuchar el resto de mis días, a todas horas". Y así lo haces durante seis días o seis semanas o seis años. Esa es tu fase Led Zeppelin, y tanto tiene que ver con tu propia psicología personal como con la forma en que John Paul Jones toca el órgano en "Trampled Under Foot". Tiene que ver con sociobiología, y con Alesteir Crowley, y posiblemente con los mastodontes. Y es muy posible que superes esa fase. Pero ese es el motivo por el cual Led Zeppelin es la banda de rock más querida de todos los tiempos, a pesar de que la mayoría de la gente (incluido yo mismo) piensa que los Beatles o los Rolling Stones son mejores. Estas dos bandas son apreciadas de un millón de maneras y por un millón de razones, y los criterios para hacerlo cambian con cada generación. Pero a los Led Zeppelin solo se les aprecia de un modo, y ese modo nunca evoluciona. Es algo que comparten todos los hombres jóvenes, y seguiremos compartiéndolo hasta el fin de los tiempos. Los Led Zeppelin son inmortales, a pesar de que John Bonham no lo fuese."
Coño, ¡yo he pasado un poco por esa fase! ¿Qué tal un poco de "Since I've Been Loving You"?:
"Not Forever Now" (5'10"), de Micah P. Hinson Album: "All Dressed Up And Smell Of Strangers" (2010)
Mi intención era hacer de nuevo un juego de paralelismos, parecidos y divergencias entre esta canción y la original, pero no he tenido c*#!!s de encontrarla por esos mundos cibernéticos de Dios, así que habrá que conformarse con ésta.
El tema original aparece en "Navigational" (1999) de mis adorados Centro-Matic, y la que he colgado es la versión que veinte años (!) después ha grabado el muy laureado, muy maldito y muy bohemio Micah P. Hinson para su disco de covers. Bien por él y por su buen gusto, entre versiones de Beatles, Dylan, Cohen y otros gigantes intercala otras de artistas menos conocidos, como los citados Centro-Matic, Emily The Great, etc, llevándoselos a todos al huerto y amoldándolos a su estilo de barítono borrachuzo, en este caso tan sólo con su voz y un piano lejano.
Y viene todo ésto a modo de recordatorio de que el próximo 10 de Noviembre Centro-Matic tocan en Sevilla, en la sala Malandar. Y ahí va a estar el tío, con su botellín en la mano y disfrutando cual puerco en un lodazal. Están ustedes invitados... pagándose la entradita, jeje ;)
"Someone Great" (6'25"), de LCD Soundsystem Album: "Sound Of Silver" (2007) .
No sé si fue San Juan de la Cruz o Fray Luis de León quien retomó su faceta de profesor empezando su primera clase tras estar encarcelado unos añitos con un "Decíamos ayer...".
Bueno, pues eso mismo me ha pasado a mí con este blog. No actualizo desde hace año y medio (por motivos muy felices, afortunadamente), pero los presupuestos, objetivos y propósitos de ésto siguen siendo los mismos: colgar lo que me parezca para que no lo lea ni Cristo.
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Y para retomar el ritmo, empezaremos con mucha calma. Y quizás parezca que los LCD Soundsystem de James Murphy no son los más adecaudos a este fin, dado su caché como proyecto pop intelectual y sofisticado, si, pero tambien como estandartes de esa zona de contacto entre la música para pistas de baile y el indie. Pop de productor con una larguísima lista de influencias (electro, Bowie, ...) que ellos mismos se encargaron de airear en su canción más conocida, "Losing My Edge" (una retahila de nombres que les gustan, algo pedante pero irresistible).
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Y sin embargo, dentro de su segundo disco aparece esta joya electro...con glockenspiel, un momento de calma entre pelotazos bailables, hablando de asuntos tristes (¿ruptura? ¿aborto? ¿muerte de alguien muy querido?) con una melodía preciosa y un acabado cojonudo. Hay que escucharla.
"White Rabbit" (2'43"), de Jefferson Airplane Album: "Surrealistic Pillow" (1967) .
...si es que le puede pasar a cualquiera: soy ese abogado samoano de 130 kgs. de peso que, desnudo en tu bañera llena de un agua que se ha enturbiado y posiblemente esté más fría que caliente, te pide a gritos que arrojes un radiocassette enchufado cuando la canción llega a su climax. Un mal día lo tiene cualquiera...
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Entre los cánticos al amor fraterno (o de cualquier otra clase), las guirnaldas en el pelo y la pantomima del flower power de la California de los 60 se colaron unas cuantas de bombas fétidas que enrarecían el aroma campestre y naif con torpedazos a la linea de flotación de tanto buen rollito. Los Doors, Love y estos magníficos Jefferson Airplane son todo lo contrario de un buen viaje, el charco de barro de las inmundicias, y quizá por eso destacan más que otros abanderados hippies que se han marchitado relativamente rápido y nos hacen disfrutar aún más de estos fantasmas de oscuro pelaje.
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...y es que ya se sabe: como dijo el lirón, "ALIMENTA TU MENTE"...
"Let's Explode", de Clem Snide Album: "The Ghost Of Fashion" (2001) .
No me cansaré de alabar la activa resistencia del rectorado cultural de la Universidad de Cádiz (y en particular de Salvador Catalán) contra el cliché de que la música interesante no llega a las devastadas regiones del sur de España. Y lo consigue con una programación que incluye a algunos de los músicos y solistas más atractivos y pujantes del panorama actual, en un formato íntimo (y baratito, jeje) que los acerca a escasos palmos de la audiencia. Fruto de esa actividad hemos podido disfrutar por allí de joyas como Posies, Teenage Fanclub, Pernice Brothers, etc...
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Y el próximo 21 de Abril actuan en el Aulario La Bomba los inefables Clem Snide... con mi consiguiente cara de pasmo. Ya hace un año actuó en solitario su cantante/cerebro, Eef Barzelay, en un maravilloso concierto, puro candor, enternecedor sarcasmo, y ahora la banda, ya separada, se vuelve a reunir en un nuevo disco, "Hungry Bird", que ya comentaré cuando consiga escucharlo, pero que conociendo y admirando la trayectoria del grupo no dudo que me va a encantar.
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Y para ilustrar, el primer tema del cojonudo "The Ghost Of Fashion", un poquito de country-rockabilly que va creciendo en intensidad hasta que deja entrar a ese violín de la pradera para acompañar al grito desgarrado... explotemos, pues!
"Impossible Germany" (5'50"), de Wilco Abum: "Sky Blue Sky" (2007)
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Uff, hace más de dos meses que no actualizo ésto; parece que ya, por fin, y de una manera definitiva, se ha estabilizado un poco el balanceo del barco, a ver si retomo un poco la (a)periodicidad de esta cosa y voy colgando canciones un poco más a menudo, no puedo prometer y no prometo pero lo intentaré, voto a brios :)
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Y para retomar, y a petición de las masas de seguidores de este blog (masa de uno... pero que vale por trescientos, jeje) vamos con un poquito de Wilco, ahora que parece que se ha confirmado que vienen a tocar a Sevilla para el Territorios de este año (a lo mejor no voy, no, que va). Y por elegir algo más o menos moderno, aunque a mí particularmente me gustan más cuando arriesgan y dejan que su folk-rock-americana se contamine con otras influencias, sea krautrock o minimalismo (me encanta "Spidersmoke", de su anterior e imprescindible "A Ghost Is Born") , dejo por aquí este magnífico "Impossible Germany", del más reciente y tambien interesante "Sky Blue Sky".
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Limpísimas guitarras acústicas que tutean a la voz principal y van trepando y enredandose hacia una segunda mitad del tema en la que se libran de la carga vocal y conversan y se retuercen, libres al fin. Television y Neil Young fornicando en la pradera, en una de las cimas de este disco. Muy buena, estoy deseando verla en directo. Es-es-esto es todo, amigos!
PD: Y en Abril vienen a tocar en Cádiz Clem Snide... stay tunned!
"The Underdog" (3'42"), de Spoon Album: "Ga Ga Ga Ga Ga" (2007) .
¡Cuánto tiempo sin pasar por aquí! A ver si estabilizo un poco mi situación personal, mi conexión a Internet y el teclado desde el que escribir, y retomo un poco la frecuencia de actualización de esta cosa llamada Polacadas... Canciones y chorradas sobre las que escribir nunca me van a faltar, tan sólo un poco de tiempo y unas circunstancias algo más propicias, jeje.
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Hace tiempo que quería colgar esta canción, puro optimismo trompetero con bastante más chicha de lo que aparenta. Llevo años escuchando hablar de Spoon, pero hasta este disco no les he dado la oportunidad que, a tenor de los resultados, se merecían. Eclecticismo bien llevado, igual saltan de un tema de instrumentación japonesa a uno estilo Motown, siempre con unas composiciones sobresalientes y un sentido de la inmediatez pop impresionante. Merece la pena darle un par de oportunidades, después canciones como "You Got Yr. Cherry Bomb" o "Japanese Cigarette Case" no se te despegan.
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Esta "The Underdog" te levanta el ánimo incluso en estos dias de frio y mal tiempo, llegas a trabajar con la brass section metida entre oreja y oreja y se te van los pies al ritmo de la pandereta, realmente magnífica!
Para terminar un minipuente de tres dias, ¿qué mejor que ver un inmenso, enorme, gigantesco concierto de rock? Leyendo el Giraldillo hace poco menos de un mes se me cayó la mandíbula al suelo al leer que mis adorados Low venían a Sevilla, al Teatro Central, el 8 de Diciembre.
Por unas cosas y otras se me fue de la cabeza, menos mal que el viernes en algun periódico publicaron una columna hablando del concierto; ya no se me fue de la cabeza en todo el fin de semana, así que el lunes estaba en taquilla media hora antes pensando que entre los dias de fiesta, el tiempo de perros y la culturilla musical que gastamos por estas tierras no iba a estar allí ni el tato. Error: cola considerable y cartel de LOCALIDADES AGOTADAS para mi pasmo y terror, menos mal que me dió por esperar y preguntarle a la chica de la taquilla: "Dos me quedan, miarma"... ufff!
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Abrieron como teloneros los gaditanos Úrsula, y no estuvieron mal, slowcore para cortarse las venas a la Arab Strap, con sus clicks'n'cuts, sus efectos de guitarra planeadora, ... bastante bonito.
Inmediatamente saltan a escena Low: Guitarra, bajo y percusiones, no se necesita más para llevarte del infierno del Antiguo Testamento al séptimo cielo, letanías dolientes y rugientes sobre asesinos de Dios y crisis matrimoniales. El bajista es un clon de Viggo Mortensen y nunca se sale de su rol secundario, porque aquí lo que de verdad importa es la guitarra y la voz de Alan Sparhawk, la caja, el bombo, los platillos y el cantar angelical de Mimi Parker (qué voz, joder) y esa capacidad para sonar dulces y rasposos a la vez, la intimidad con que llenan un auditorio enorme y consiguen dejar boquiabierto a un público que por momentos parece en misa. Y si encima cierran con una de mis favoritas, este "Two-Step" que aún me eriza la piel despues de cientos de escuchas, miel sobre hojuelas.Terriblemente bueno.
Después de un par de añitos desde que se rodó, por fin hay fecha de estreno para "Aparecidos", la peli de Paco Cabezas. Será el 12 de Diciembre y se estrena con muy pocos medios, así que desde aquí pongo mi granito de arena por si a alguno de los cuatro gatos que visitan esta esquinita le pica la curiosidad y pasa por taquilla en lugar de descargarla. Terror psicológico en tierras argentinas: buena pinta tiene, si señor.
"Ana" (2'05"), de Pixies Album: "Bossanova" (1990) .
En la penumbra neblinosa de la cantina donde los forajidos galácticos se refugian para beber y relatar aventuras ficticias que aunque nunca hayan ocurrido han sido vividas sin lugar a dudas, un conjunto de cuatro marcianos tocan melodías de aquella banda terrestre olvidada hace largo tiempo, los Shadows, y en sus melodías de dos minutos condensan toda la misteriosa belleza de un surf rock de guitarras sedosas y planeadoras, escobillas que acarician la batería y voces susurrantes que musitan letras sin sentido. Quizá en algún momento soñaron ser algo más que la banda sonora de esta fábrica de humo, pero hace tiempo que han sabido ver y apreciar en su justa medida la hermosura de la resignación, de saber que quienes vienen detrás han de recojer el testigo y reconocer los hallazgos, la maestría y la perfección de una música que no envejecerá en eones, el sonido perfecto del rock bien engrasado.
"(I Know) The Trip" (4'26"), de Swell Album: "Too Many Days Without Thinking" (1997) . Esta canción la meto en el grupo de las que al escucharlas hacen que balancees la cabeza arriba y abajo, suavemente, como los perrillos que se ponian en las bandejas traseras de los coches en los años 70 y que a mí al menos me hipnotizaban, conseguían que no pudiese apartar la vista de ellos. Pues hasta viene al caso la comparación, con esta canción me pasa algo parecido: sin tener nada especialmente diferenciable de otras del mismo estilo ni ser rabiosamente memorable tiene algo que me resulta hipnótico y que no logro aislar. Quizá sea el ritmillo al trote, o la batería tratada (ésto me encanta, suena natural y de pronto tiene un redoble totalmente artificial), o la voz narcotizada del cantante, no lo sé, pero la conclusión es que me gusta mucho y se merece aparecer por aquí. Ah, el buen folk bastardillo de los 90... :)) . Eso si, el resto del disco no está a la altura y el grupo no pasó de una moderada repercusión en Estados Unidos. Lástima.
"Green Grass Of Tunnel" (4'53"), de múm Album: "Finally We Are No One" (2002) . Desde Islandia llega la máxima influencia del "Vespertine" de Björk, cristales de nieve que se derriten al más leve contacto con tu lengua. Este es un pop delicado y frágil, arquitectura de cajas de música en las que tdo suena cuando debe sonar y en las que nunca sobra ni un sólo sonido, más bien se quedan cortas de instrumentación, pero en estos cuentos de hadas sonoros el sonido del aleteo de las hadas siempre sobrevuela unas composiciones justitas, pero acertadas. . Se sale un poco de lo habitual en esta página, pop intrascendente que sólo pretende que sintonices con su estado de ánimo, una melancolía gélida que sin pretenderlo alcanza la empatía por el medio que nunca falla ni fallará, la belleza. Me encantan esos discos que son perfectos sin pretnderlo, sin ínfulas de grandeza y casi sin conciencia de sí mismos, y éste es un magnífico ejemplo. Encantador...
Me encanta esta canción, me encanta este disco, me encanta este grupo. Formados en San Francisco, a lo largo de los años 90 fueron perfeccionando más y más un rock con elementos pop y fok cuyo paulatino ahondamiento en las formas más tristes y deprimentes les convirtió en estandartes de aquello tan oscuro que se dió en llamar slowcore o sadcore; en realidad no es más que tomar el rock/pop/punk, doparlo a base de Valiums y alumbrar joyas negras de letras suicidas y formas bellísimas.
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Dentro de los 70 minutos largos del disco caben temas comatosos, desarrollos largos e hipnóticos con drones de guitarra, folk de cámara, crónicas de crisis, etc, pero me quedo con esta "Mistress" que aparece en dos versiones, ésta que pongo aquí y otra a piano y voz (preciosa, por cierto). Suena con esa producción tan peculiar que logra que todo el disco parezca estar grabado bajo el agua y que lo hace ideal para esas tardes de lluvia en que te apetece quedarte en casa, pero con eso y todo es fascinante, una magnífica canción y quizá la más "centrada" del disco. Muuuy buena.
Este disco es muy especial para mí, lo uso a modo de medicamento para levantar el ánimo esos días en que no te encuentras bien del todo. Más que canciones los temas del disco son letanías, oraciones paganas con una instrumentación verde y con olor a musgo, como un bosque al amanecer, y la voz de un sacerdote, de un chamán, que canta con palabras conocidas a la que poco a poco y a base de repetirlas y arrullarlas, de enredarlas, estirarlas y malearlas, despoja de su significado para que al final sólo advirtamos su sonoridad y su ritmo, la manera en que encajan con el resto de los instrumentos como el canto de un pájaro se ahoga en el murmullo de la naturaleza y a la vez lo acalla. Es complicado de explicar, pero cada una de las ocho canciones te van envolviendo y engullendo, te mecen al compás de un folk-pop-jazz de resonancias lejanas y a la vez próximas; Van Morrison ha ido ganando fama con los años, sobre todo como interprete de blues, pero nunca recuperará la magia de este disco, de hecho nunca ha vuelto a cantar con esta delicada intensidad.
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Estamos hablando de un disco que está fuera de las corrientes de su tiempo, de hecho lo veo como un disco que está aislado en su cumbre, no veo cómo reducirlo y clasificarlo dentro de los estilos habituales; picotea del folk, del jazz, del blues, del pop, de la improvisación, de la música clásica, etc, en proporciones variables incluso dentro de la misma canción, consiguiendo una amalgama absolutamente personal que funciona a la perfección. Es uno de esos raros momentos donde todas las piezas hacen click y puedes ver la belleza de una OBRA MAESTRA brillar cegadora.
¿Exagero? Por mi parte seguro que no, éste puede estar facilmente entre mis diez discos perfectos, pero admito opiniones. Si este tema os parece demasiado derivativo buscad "The Way Young Lovers Do", quizá la más pop del disco, o "Madame George" con el otoño sonando en sus notas, o la letanía de "Cypress Avenue", ...
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Y levantaré mi mano hacia el cielo nocturno
Y contaré las estrellas que brillan en tus ojos
Sólo para comprenderlo todo y no imaginar que está bien
"Basin Street Blues/When It's Sleepy Time Down South" (4'12"), de Louis Prima
Album: "The Wildest" (1957)
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Esta canción resucitaría a un muerto. De hecho, casi cualquiera de las principales de Louis Prima lo haría, y no resucitaría y se quedaría sentado, no; se levantaría de un salto y seguiría rebotando el tiempo que dura la canción.
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Louis Prima es un trompetista/cantante de la cuerda de Louis Armstrong, pero donde Satchmo es un poco más tranquilito y comedido el italiano es una explosión, un huracán de ritmo y energía que arrasa con lo que pilla por delante. Esta canción son en realidad dos, la primera parte toma el estandar "Basin Street Blues" y lo ataca con relativa ortodoxia, aunque ya en los solos de saxo y trompeta se va calentando el potaje y empieza a subir la temperatura. Pero a partir de mitad de canción, en cuanto Prima empieza a hacer scat (cantar sílabas sin significado) se abre la puerta de chiqueros y entra en el ruedo una arrolladora versión de "When It's Sleepy Time Down South", con la banda desatada y un frontman carismático, bruto y rudo pero con un swing irreprochable, y todo empieza a echar humo y casi se puede ver y oir al público entrando en trance y aplaudiendo y gritando mientras vacían uno tras otro sus chupitos de whisky...
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Una magnífica canción de uno de mis artistas favoritos, cuesta trabajo elegir alguna pero últimamente ésta me pone de bastante buen humor, a ver si se extiende por ahí. A bailarrrr...
Me encanta este grupo, me encanta esta canción y hacía tiempo que o caía un Youtube, así que mato varios pájaros de un tiro. La canción es excelsa, hay puntos en los que una buena sobredosis de azúcar deja de ser un mal asunto y se convierte en una buena manera de visitar estas convenciones sobre los asuntos del corazón poniendo un pie en el cliché y el otro en el sentimiento real. Estos son unos momentos dulces como la miel de un panal de abejas en los que sin embargo hay avispas que van picando y envenenando, camufladas con su traje de rayas amarillas y negras, pero no hay forma humana o animalmente posible en el que puedan hacer más daño del que ya han hecho. Cripticismo, cripticismo...
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Los mexicanos Cafe Tacuba son los mejores representantes de un rock latinoamericano que toma de aquí y de allá, importando modos y sonidos del gringo pero sin olvidar ni dejar de echar en la mezcla unas cucharadas del sonido de su tierra. Este disco es absolutamente increible, cada canción es un dardo teledirigido hacia el centro de la diana, y siempre desde una concepción artística, teorizante y absolutamente personal de lo que debe ser el pop el nuevo siglo. Un 10, va por esas personas que se merecen cada linea de la letra...